15/8/17

Filosofía China

El Confucianismo es un sistema de ideas concebido por Confucio, al que los chinos llaman Primer Maestro. Confucio nació en 551 a.C., vivió una época de caos en China. Entregó un conjunto de ideas sobre como restaurar el orden de la sociedad. Su interés en la filosofía era ético y político, no espiritual. Se preocupaba por la conducta.

De acuerdo con Confucio, la clave de la conducta apropiada era conducirse según el Tao “camino”.
El deber y la humanidad eran elementos importantes del Tao. El concepto de deber significaba que todas las personas tenían que subordinar sus intereses a las necesidades generales de la familia y la comunidad. Este concepto de deber se expresa a menudo como una “ética del trabajo”. Si toda persona se esfuerza por cumplir su deber, la sociedad prospera. El concepto de humanidad consiste en un sentimiento de compasión y empatía por los demás. Confucio enseñaba a “no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros”. Creía que el gobierno no debía limitarse a las personas de cuna noble, sino que debía estar abierto a todos los hombres. Sus ideas no repercutieron durante su vida, pero después de su muerte, en 479 a.C., su mensaje se difundió por toda China, hasta ahora, casi todo alumno chino estudia sus enseñanzas.

El Taoísmo era un sistema de ideas basado en las enseñanzas de Lao-tse.
De acuerdo con la tradición, Lao-tse, el Viejo Maestro, vivió en la época de Confucio. Los estudiosos no saben si Lao-tse realmente existió, pero las ideas que se le asocian se hicieron populares en los siglos V y IV a.C. Las principales ideas del taoísmo están contenidas en el Tao Te King (“El camino del tao”). Como el confucianismo, el taoísmo no se interesa por el significado del universo, sino por las formas adecuadas de conducta. Sin embargo, sus ideas sobre el comportamiento de las personas difieren de las ideas de Confucio. Los taoístas creían que la verdadera manera de seguir la voluntad del cielo no era la acción, sino la inacción. La mejor manera de actuar en armonía con el universo era actuar espontáneamente y dejar que la naturaleza siguiera su curso sin interferir con ella.

La tercera filosofía que se popularizó en China fue el Legalismo.

Los legalistas creían que los seres humanos son malos por naturaleza. Sólo era posible encauzarlos por la vía correcta mediante leyes y castigos severos. Los legalistas creían que hacía falta un gobernante fuerte para establecer una sociedad ordenada. El gobernante no necesitaba tener compasión por las necesidades de la gente. El miedo de un castigo duro haría que la gente sirviera a los intereses del gobernante. Esto mantendría el orden y la estabilidad en la sociedad.
 

13/8/17

Dinastía Chou (Zhou)


Con el tiempo, el gobernador del estado de Chou se rebeló contra el último regidor de la dinastía Shang y estableció una nueva dinastía. La dinastía Chou duró casi nueve siglos (1.045 a 256 a.C.). Fue la más prolongada de la historia china. Conservó el sistema político de los gobernantes Shang.

Al frente del gobierno estaba el rey Chou, como en la dinastía Shang, había dividido el reino en territorios gobernados por los funcionarios que nombraba que eran aristócratas. El rey estaba a cargo de la defensa y controlaba grandes ejércitos. Los reyes Chou también realizaron algunos cambios.
La dinastía Chou afirmaba que gobernaba China porque tenía el mandato del cielo. Se creía que el cielo mantenía el orden del mundo a través del rey Chou. El cielo elegía al rey por su talento y virtud. Se esperaba que imperara de acuerdo con el “Camino” apropiado, llamado Tao. Era su deber complacer a los dioses para proteger al pueblo de malas cosechas o desastres. Si fallaba, podía ser destronado, lo que le dio al pueblo el “derecho de la revolución”. El rey como tal no era una divinidad y podía ser remplazado.

El mandato del cielo llevó a un esquema de ciclos dinásticos. Desde el comienzo de la historia china hasta 1.912 d.C., China fue gobernada por una serie de dinastías. Cada una decía que gobernaba por mandato del cielo. Establecía su poder, conseguía gobernar muchos años y comenzaba a declinar. Rebeliones o invasiones originaban su caída, tomaba el control otra dinastía y se repetía el ciclo. La dinastía Chou siguió este ciclo de ascenso, ocaso y caída. Algunos territorios del reino Chou se convirtieron en estados poderosos que desafiaron al gobernante Chou.

En 403 a.C. estalló una guerra civil que inició la etapa de la historia china llamada “periodo de los estados guerreros”. Para esta época había cambiado el arte de la guerra. Se usaban armas de hierro. Aparecieron por primera vez los soldados de a pie (la infantería) y a caballo (la caballería). La caballería estaba armada con ballestas, un invento chino del siglo VII a.C. En 221 a.C. uno de los estados guerreros, el estado de Qin, tomó el control y creó una nueva dinastía.

Durante la dinastía Chou, los campesinos trabajaban las tierras de los señores (los aristócratas), pero también tenían tierras propias. Artesanos y mercaderes vivían en poblaciones amuralladas. Los mercaderes no eran libres, sino que se consideraban propiedad de los señores. También había una clase de esclavos. El comercio consistía principalmente en el intercambio de artículos de uso cotidiano. Con el tiempo se expandió y abarcó productos de lugares lejanos, como sal, hierro, tela y artículos de lujo. Uno de los bienes más importantes que comerciaba China era la seda.

Para el siglo VI a.C. estaba muy difundido el riego. Grandes proyectos hidráulicos controlaban el flujo de los ríos y repartían el agua uniformemente en los campos. El uso del hierro trajo la fabricación de arados de ese metal, lo que abrió al cultivo tierras que no se habían dedicado a la agricultura. Gracias a estos avances agrícolas, la población de China llegó a 50 millones de personas en la dinastía Chou.
Hacia el final de la dinastía Chou surgieron en China tres importantes escuelas de pensamiento o filosofías. Los filósofos chinos estaban preocupados por el mundo en el que vivía la gente y en cómo crear un orden en él.

Continuará...
 

7/8/17

Dinastías Xia y Shang

La civilización china comenzó hace más de 4.000 años con la dinastía Xia (2.205 a 1.766 a.C.), reconocida como la más antigua de la historia china, forma parte de las Tres Dinastías Antiguas o dinastías hereditarias junto con la dinastía Shang y Chou (Zhou). Se sabe poco de esta dinastía, y fue sustituida por la Shang, que duró aproximadamente de 1.750 a 1.122 a.C.

Comienza así la sucesión hereditaria y por tanto, las dinastías con el Gran Yü (Si Wen Ming). La sucesión se daba de padre a hijo y reinaron un total de 17 reyes de “mandato celeste” durante un total de 417 años. Se sabe que Bu Jiang abandonó el trono y se lo dejó a su hermano, y dicen que Kong Jia sirvió a demonios y duendes, fue inmoral y había adorado a Shang-ti, el dios supremo de los Shang. Se deduce que por lo menos durante un tiempo, ambas dinastías fueron contemporáneas y que la Xia se unió a la Shang.
El núcleo de la cultura se dio en el río Amarillo (Huang He) y su capital estaba ubicada en la desembocadura, hoy conocida como Henan. Se sabe por estudios arqueológicos que hacían alfarería decorada con líneas y que se encontraban en la Edad de Bronce, a pesar de la temprana edad, sabían fundirlo y usar moldes, perfeccionando la técnica en la dinastía Shang.
La cultura era agraria, tenían una ganadería desarrollada y se trataba de una sociedad con clases definidas.

El río Huang He (río Amarillo) tiene más de 2.900 millas, se extiende desde Mongolia al Océano Pacífico. El río Yangtze o Chang Jiang (río Azul o río Largo) es el tercero más largo del mundo, tiene más de 3.400 millas, fluye a través de China central y desemboca en el Mar Amarillo. En la Antigüedad, los valles de estos ríos fueron una de las zonas de mayor producción de alimentos. Pero no todo el territorio de China es fértil, solo un 10 por ciento del territorio total se presta para la agricultura, buena parte del resto consta de montañas y desiertos. Las montañas y desiertos han cumplido una función importante en la historia china, fueron barreras que separaron a los chinos de otros pueblos asiáticos. En las regiones creadas por las montañas y los desiertos se encontraban pueblos de origen mongol, indoeuropeo y turco. Con frecuencia había conflictos entre estos grupos y los chinos.

La dinastía Shang fue una sociedad agrícola. La gobernaba una aristocracia cuyo mayor interés era la guerra. Una aristocracia cuya riqueza se basa en la tierra y el poder se pasa de una generación a otra. Había grandes ciudades en la China de Shang. Esas ciudades tenían muros enormes, palacios y tumbas reales grandes. El rey Shang gobernaba desde la ciudad capital de Anyang, su reino se dividía en territorios a cargo de señores militares. El rey escogía estos señores y podía retirarlos. El rey controlaba grandes ejércitos, que muchas veces combatían en las fronteras del reino.
Los gobernantes Shang pensaban que podían comunicarse con los dioses para que los ayudaran en sus asuntos. Los sacerdotes escribían las preguntas en huesos para recibir las contestaciones de los dioses. Estos huesos se llamaban huesos oraculares. Los sacerdotes golpeaban los huesos con varas metálicas calentadas, de modo que los huesos se rompían. A continuación, los sacerdotes interpretaban las grietas como respuestas de los dioses.
Los chinos estaban convencidos de que había una vida después de la muerte. Sacrificaban seres humanos para ganarse el favor de los dioses y dar compañeros al rey y su familia en su viaje al otro mundo. De esta creencia en la vida futura procedía su idea de la veneración de los antepasados (el llamado “culto a los ancestros”). Los chinos creían que los espíritus de sus antepasados traían el bien o el mal a los familiares vivos; por eso era importante tratarlos bien.

El rey y su familia estaban en la cúspide de la sociedad Shang. Los ayudaban las familias aristócratas. Los aristócratas emprendían la guerra y también eran los principales terratenientes. La mayoría del pueblo se formaba por campesinos que cultivaban la tierra de los aristócratas. La sociedad Shang incluía también un número pequeño de mercaderes y artesanos. La dinastía Shang se conoce por su dominio del arte de fundir el bronce. Han sobrevivido miles de objetos de bronce de este periodo, se encuentran entre las creaciones más admiradas del arte chino.

La familia era la unidad económica y social básica de China. Los chinos creían en la noción de la piedad filial. El adjetivo filial se refiere a los hijos y las hijas. La piedad filial es el deber de los integrantes de la familia de subordinar sus necesidades y deseos a los del hombre jefe de la familia. Cada integrante tenía su lugar. Las personas tenían que colaborar para trabajar la tierra. Los hijos eran importantes porque trabajaban la tierra de jóvenes. Más tarde, se esperaba que se ocuparan del trabajo manual en las tierras de la familia y que se encargaran de sus padres cuando envejecieran. Los hombres eran importantes porque trabajaban en los campos y proveían alimento a su familia. También eran guerreros, eruditos y funcionarios gubernamentales. Las mujeres criaban a los hijos y trabajaban en el hogar.

Quizás la aportación más importante de la antigua China fue un lenguaje escrito. En la época de la dinastía Shang, los chinos habían ideado una escritura simple que es antecesora del complicado lenguaje escrito que usan los chinos de hoy. Era básicamente de forma pictográfica e ideográfica. Los pictogramas son imágenes simbólicas, llamadas caracteres, que forman una imagen del objeto que representan. Los ideogramas son caracteres que combinan dos o más pictogramas para representar una idea.
Continuará...