17/12/15

Adviento - La Venida de Cristo

La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
La palabra latina "adventus" significa “venida”, en el lenguaje cristiano se refiere a la Venida de Jesucristo. Su origen lo encontramos en las antiguas  culturas, y en las tradicionales celebraciones romanas que precedían a la llegada del Sol Invictus, siendo asimiladas finalmente por las fiestas cristianas.

Las Brumales (Brumalia)

Eran las fiestas del solsticio de invierno instituidas por Rómulo en honor de Líbero o Baco (Dioniso), junto a Saturno (Cronos) y Ops (Deméter). Celebradas por los romanos como en las antiguas fiestas griegas de las Leneas dedicadas a Dioniso Leneo, donde también se hacían excesos en la bebida de vino y en la liberalización de las costumbres.
Este nombre, para unos se deriva de Brumo o Bromio, uno de los sobrenombres de Baco. Otros lo hacen significar "fiestas de invierno", derivadas del latín bruma, que significa "el día más corto", e incluso invierno, porque los brumales caían en esta estación. Existen pocas referencias escritas sobre esta fiesta y algunas contradictorias.
Para el historiador bizantino Juan Lido, nacido en el año 490, en su “De mensibus”, las Brumales bizantinas eran llamadas "Fiestas de Cronos" y durante las mismas, se procedía también a matar un cerdo, costumbre que también se daba en las antiguas Saturnales.
En Constantinopla comenzaban el 24 de noviembre y finalizaba el 17 de diciembre, día en que se inauguraban las Saturnales. A cada día se le asignaba una letra del alfabeto griego. Otros autores intercambian las fechas o asimilan una fiesta a la otra.

Las Saturnales (Saturnalia)

En honor a Saturno, fue introducida alrededor del 217 a.C. para elevar la moral de los ciudadanos después de una derrota militar sufrida ante los cartagineses en el lago Trasimeno. Oficialmente se celebraba el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de Diciembre, con sacrificios y banquete público festivo (lectisternium) y al grito multitudinario de «Io, Saturnalia». Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 17 al 23 de Diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas a atender la costumbre popular, se sucedían los banquetes y las procesiones desenfrenadas (que fueron el embrión para los futuros carnavales).
Los plebeyos y proletarios se erigían en jueces, y los patricios en siervos. Se realizaba la elección del “Rey de las Burlas” y después de tantos días de júbilo, llegaba el solsticio de invierno consagrado a Jano, fecha considerada en la antigüedad como la Puerta de los Dioses. Esta cadena de conmemoraciones concluía el día 25.
En las fiestas Saturnales se decoraban las casas con plantas y se encendían velas para celebrar la nueva venida de la luz. Los romanos amigos y familiares, se hacían regalos (en un principio, recordando a antiguos rituales, velas o figurillas de barro) como los que se hacen en la fiesta de la Navidad.
Estas fiestas estaban dirigidas por un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de sacerdotes. Se celebraban a la luz de las velas y antorchas por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus el 25 de Diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno) —Natalis Solis Invictis (nacimiento del sol invencible)— personificado en el dios Mitra. Aunque el culto tenía orígenes persas, el dios Mitra, se convirtió en la religión dominante en Roma desde el siglo I hasta el V d.C., especialmente entre los soldados y posiblemente fue la religión de muchos emperadores romanos.

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